Información para familias
Sin embargo, debemos conocer algunos riesgos a los que pueden exponerse los y las menores a través de estos dispositivos. A través del establecimiento de normas y límites, supervisión y acompañamiento, podemos ayudarles a utilizar los dispositivos de forma saludable.
¿Cómo lo utilizan?
- Tiempo de uso. El uso continuado sin control puede generar aislamiento social, favorecer el sedentarismo y crear interferencias con otras actividades como el estudio o el ocio.
- Privacidad. Una mala gestión de la información personal puede conllevar diversas consecuencias como: daños en la reputación, suplantación de la identidad o incluso riesgos para la seguridad personal.
¿Qué se encuentran?
No todo lo que encuentran en la red es adecuado o comprensible para ellos y ellas. Pueden exponerse a contenidos que banalicen la violencia, a pornografía que valide modelos de relación no respetuosos, a bulos o fakenews, a retos o challenges que conlleven comportamientos de riesgo, etc.
Además, una inadecuada protección de los dispositivos puede comprometer su seguridad y dar lugar a situaciones como: virus y malware, acceso y robo de información privada, pérdidas económicas, etc.
¿Cómo se relacionan?
Las redes sociales abren la posibilidad a relacionarnos con personas conocidas y desconocidas, y se pueden dar situaciones como el sexting (intercambio de contenido sexual), el grooming (una persona adulta se hace pasar por menor con fines sexuales y/o de extorsión), el ciberacoso, el cibercontrol a la pareja, la suplantación de identidad, etc.
¿Cuándo pueden tener su primer móvil?
No hay una edad predeterminada para tener un dispositivo móvil. Para ayudarnos a tomar la decisión de entregarles un dispositivo propio, podemos valorar dos cuestiones:
- Sus necesidades: entendiendo que una necesidad nunca puede ser “porque lo tiene todo el mundo”, sino porque verdaderamente sea relevante disponer de un dispositivo (por ejemplo, por una situación médica). Es importante recordar que un móvil no es sólo un teléfono, por lo que habrá que buscar un terminal adecuado para su edad o valorar otras alternativas como un teléfono móvil sin acceso a Internet o un reloj inteligente con funciones de control parental.
- Su madurez y responsabilidad. Podemos reflexionar sobre cómo se relaciona con otras tecnologías como la televisión, la tablet o los videojuegos o si tiende a buscar actividades sedentarias. También es importante observar otros aspectos como el grado de desarrollo de sus habilidades sociales, su manera de gestionar los conflictos, o sus hábitos de estudio.
La pauta de las 3C
Comportarnos como modelos.
Nuestros hijos e hijas prestan más atención a lo que hacemos que a lo que decimos. De poco servirá que les insistamos en que usen menos el móvil si luego las personas adultas en casa hacemos lo contrario. Una buena manera de autoevaluar y controlar nuestro tiempo de uso es a través de los ajustes de bienestar digital del dispositivo.
Cuidar la comunicación en casa.
Una adecuada supervisión se consigue con la combinación de presencia y diálogo. Aunque existan aplicaciones de control parental, es imposible controlar todo lo que hacen los y las menores en su móvil. La mejor herramienta para acompañarles hacia su autonomía es la comunicación. Por ello es importante aprovechar las oportunidades en las que poder hablar de ello.
Conocer su mundo.
Interésate, conoce y supervisa su entorno digital: qué le gusta, qué aplicaciones usa, con quién habla, a quién sigue. Puedes sugerir, sin forzar, otros referentes que sean positivos. Por ejemplo, influencers que enseñan manualidades, que hablan de ciencia o de historia, booktubers que hacen reseñas de libros, etc.
Pero es importante recordar que la mayoría de momentos y aprendizajes significativos se dan fuera de las pantallas. Por ello, educar en el buen uso de los dispositivos también implica garantizar que su ocio no sea únicamente digital.
La pauta de las 3R
Regular el acceso.
Habla con tus hijos e hijas sobre las normas de uso del móvil (horarios, lugares de conexión, aplicaciones a instalar, etc.). Puedes elaborar un documento y colocarlo en un lugar visible en casa. Aquí tienes algunos ejemplos.
Aunque las herramientas de control parental no eviten la totalidad de los riesgos, sí que son útiles para algunos aspectos importantes como:
- Controlar la instalación de apps y las compras a través del dispositivo.
- Gestionar el tiempo de uso, limitándolo de forma diferenciada para cada app.
Por otra parte, si toda la familia “aparca” el móvil en las mismas situaciones, favoreceremos el cumplimiento de las normas y trasladaremos un mensaje inequívoco de lo que entendemos por usar las pantallas de forma adecuada. Algunos de esos momentos pueden ser: en las comidas, en el coche u otros transportes, mientras estudian, cuando estamos haciendo alguna actividad en familia, y en el momento de ir a la cama.
Reducir riesgos.
El hecho de que los y las menores hayan nacido con las pantallas y se muevan por ellas de forma mucho más intuitiva, no significa que tengan las competencias digitales necesarias para un uso adecuado. Por ello debemos acompañarles en:
• Aprender a reportar o bloquear situaciones inadecuadas. Podéis revisar en familia la configuración de seguridad de sus apps.
• Cuidar su privacidad y reputación online. Reflexionar sobre el rastro digital que dejamos y revisar aspectos básicos como el uso de perfiles privados o el cierre de sesión.
• Recodar la importancia de aspectos de seguridad como: uso de contraseñas seguras, bloqueo de pantalla, o la doble verificación en las aplicaciones.
• Identificar webs o apps “malignas” que invadan con publicidad o puedan llevar a descargar algún virus.
• Despertar su sentido crítico ante la información que consumen, recordando que no es cierto todo lo que vemos en la red.